Cuando digo esas 3 palabras lo más normal es que el HermanoMenor estalle en risas. Da igual el momento del día, da igual su estado de ánimo, da igual lo que está haciendo, da igual el tono en el que se lo diga, da igual en el volumen en el que lo diga. El resultado siempre es similar.
Eso sí, no os penséis que estoy todo el día diciéndoselo aunque sea algo muy divertido porque no quiero desgastar la magia del momento… Es una sorpresa, un cambio de ritmo, una válvula de escape, un momento de descargar tensiones.
