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miércoles, 13 de julio de 2016

Momentos de uno... y de dos

Vamos de bólido, sincronizando relojes, corriendo de un lugar a otro, dedicando una parte importante del día a trabajar y la otra a nuestros hijos y su órbita y así, de un plumazo, nosotros dejamos de existir pasamos a un segundo plano y muchas veces nos sentimos agobiados, sobrepasados por la situación y buscando un poco de aire.

Afortunadamente lo normal es que, si nos ponemos a analizar nuestro día, veamos que no es del todo cierto; en mayor o menor medida, los adultos, juntos o separados, buscamos un hueco para tener nuestro momento.

Mi momento del día comienza a eso de las 22.00 (si todo va como debería); todos duermen, la faena de la casa está abandonada controlada y, por fin, me puedo sentar en el sofá un rato justo antes de hacer La ronda nocturna. Es en ese rato en el que todo está en silencio cuando reviso cosas que han quedado pendientes durante el día, preparo algo para los blogs (por si no lo recordáis, también tengo otro blog dedicado a actividades y viajes en familia: www.conpequessepuede.com), veo algo en la tele si me interesa o cualquier otra actividad que me venga en gana.

El momento del día de la supermami es por la tarde, cuando llega de trabajar a eso de las 15.00… desde que acaba de comer hasta las 16.30 lo dedica a ver alguna serie, leer algo o, por qué no, descansar sin ningún objetivo más que ese… disfrutando de una tranquilidad que se verá dilapidada en pocas horas.




Eh, un momento! Si nosotros dos juntos formábamos una pareja! Pues tendremos que dedicarnos un rato, no? Entre semana esos momentos se reducen al poco rato que coincidimos sin niños cuando están ya acostados y andamos recogiendo bártulos, así que no es de lo más glamouroso… Nuestros momentos, si no hay compromisos sociales de por medio, los tenemos las noches de los fines de semana; sofá, cena tranquila tras la tempestad... quizás alguna copa… Incluso, en algunos momentos muy puntuales, recurrimos a tíos / abuelos para dedicarnos una celebración especial o ir al cine a ver una película que no sea infantil.




No podemos ser durante 24 horas únicamente padres, así que por nuestro bien mental y personal, en algunos momentos debemos dedicarnos ratos a nosotros mismos. Es difícil encontrarlos, pero eso no quiere decir que no existan.


¿Y para vosotros, cuándo es ese momento del día?

miércoles, 27 de enero de 2016

5+1 cosas buenas (y otras no tanto) de ser padres

Ser padre te cambia la vida, está claro, y aquel que no lo sepa seguramente no esté preparado para serlo. Hay que ser muy ingenuo para pensar que vas a poder seguir llevando la misma vida que llevabas cuando no eras padre.

¿La cambia para bien? En algunas cosas sí y en otras no tanto. Ser padres da cosas buenas, pero también las quita.

¿Qué cosas buenas da? A continuación os dejo una lista con lo que -para mi- es lo mejor que da el ser padres:



  • El amor incondicional de tus hijos. Para mi esta es la principal razón; es algo que me sorprende cada día.
  • Los reencuentros: La alegría que irradia su cara cuando llegas a casa después del trabajo me derrite. 
  • Compartir descubrimientos: La oportunidad de ayudar a una personita a desarrollarse, a descubrir el mundo, las primeras veces de todo… Y también, por qué no, hacer actividades que nunca te habrías planteado.
  • Nuevas relaciones: Ser padre, te guste o no, hace que conozcas gente, ya sea en el cole, en el parque o en el sitio más insospechado. Puede que llegues a hacer muy buenos amigos.
  • Revivir experiencias: Volver a experimentar esas cosas que hacía años que no llevabas a cabo y volver a disfrutar con ellas como si fueras un niño.
  • Aprender: Al añadir un nuevo elemento a la ecuación de tu vida las cosas se ven desde otro punto de vista; esto permite aprender mucho!

Seguro que hay algunas más que ahora mismo se me escapan.

Por supuesto, como decimos en Catalunya, no todo van a ser ‘flors i violes’ (no todo va a ser maravilloso)... más bien al contrario. Muchas veces se tiene la sensación de que las cosas no tan buenas siempre están presentes o son las mayoritarias. Basándonos en nuestra experiencia personal, lo que nos ha quitado el ser padres lo podemos resumir en:


  • Tiempo: Vamos de culo. Todo el día. Cada día.
  • Momentos de pareja: Casi las 24 horas estamos ejerciendo de padres. Cuesta mucho encontrar momentos en los que volvamos a ser una pareja.
  • Sueño: Dormir una noche entera? Estás de coña, no?
  • Paciencia: Para que os sirva de referencia… la SuperMami pidió para Reyes un camión lleno de ella porque ya había agotado la que había acumulado durante toda su vida…
  • Momentos personales: Ducharte tranquilamente, espachurrarte en el sofá,hacer una maratón de series, tirarte horas y horas mirando internet sin que nadie te ‘interrumpa’, poder ir al gimnasio y no mirar el reloj, jugar en el ordenador (o con la consola). Todos estos momentos prácticamente han desaparecido.
  • Silencio: Si los niños están despiertos (y a veces cuando deberían estar durmiendo) el silencio brilla por su ausencia; y no sólo por los niños… a veces somos los padres que, yendo detrás de los pequeños, acabamos armando un escándalo considerable.

No están todas las que son pero sí son todas las que están. Ser padres es muy bonito pero es complicado. A pesar de las cosas no tan buenas y con el apoyo de las cosas buenas, con tesón y empeño seguiremos adelante. Seguro que en algunos años (años? En serio??) todo esto lo echaremos de menos… o no.


¿Echáis algo en falta en alguna de las dos listas que he hecho?

martes, 10 de noviembre de 2015

Padres sin pilas

¿Falta mucho para las vacaciones? ¿Queee? Que hace apenas dos meses que volvimos del viaje? Eso significa que aún ni nos estamos acercando a las próximas... todavía nos estamos alejando de las últimas!

Pfffff... pues ya estamos agotados, sin pilas y necesitamos vacaciones! Para colmo por la noche no las podemos recargar lo suficiente porque tenemos interrupciones publicitarias patrocinadas por el pequeñajo de la casa (a modo de lloro con un volumen dañino para el oído), tal y como os conté hace algún tiempo aquí


así vamos...

Cuando uno tiene un hijo va cansado (y piensa que no se puede ir más cansado), pero cuando tiene dos que no se llevan demasiado y hay que compaginarse hijos trabajos y tareas varias del hogar no es cansancio, no. Eso... no tiene nombre. Y no hablemos de la gente que tiene más de dos niños pequeños: Me parecen héroes por el mero hecho de estar vivos... 

Estamos en esa época en la que nunca sé qué contestar cuando me preguntan ¿Qué tal? Siempre dudo en responder el típico "bien, tirando", echarme a llorar al hombro del que me lo pregunta o usarlo de psicólogo explicándole nuestra fatigosa vida.

Por si fuera poco, el andar tan remotamente cansados lleva asociado consecuencias no del todo deseables, entre las que podemos encontrar el no ser ni durante 5 minutos al día una pareja, vivir siempre al filo del abismo del mal ambiente y la poca paciencia para gestionar las tareas como padres (bueno, y las de no padres también). 



¿Y cómo hemos llegado a esa situación? Bueno, básicamente teniendo dos hijos que no se llevan demasiado (3 años), pero también por tener los hijos que tenemos. Para lo bueno y para lo malo no nos han tocado dos 'trozos de carne' (en realidad ni siquiera uno); entre que la HermanaMayor es muy intensa en todos los sentidos (una de las principales características de una Alta Demanda), con una persistencia en todo que te hace llegar al límite (sobretodo mental) y que el pequeñajo se despierta un millón de veces como mínimo y no ayuda a descansar ni a desconectar vamos bien servidos. Al final la bola cada vez se hace más y más grande...

Tenemos bastante claro que esto es una etapa que hay que pasar y que poco podemos hacer para saltárnosla (o al menos eso creemos, si alguien nos puede orientar o se quiere quedar con los niños un fin de semana que nos lo diga :P), así que nada, este post es solo un chorreo de frases conectadas para desahogarme un poco y, con un poco de suerte, ver que no estamos solos en este mundo de padres  hechos polvo cansados.