Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2016

#ElTemaDeLaSemana5: Tengo miedo a...


… a muchas cosas de las que antes no lo tenía.

Ya lo he dicho muchas veces en otros posts; cuando te conviertes en padre, toda tu vida y la forma de verla da un vuelco impresionante, y la aparición de estos temores es una de ellas.




miércoles, 6 de abril de 2016

Me encanta...

Situación: cena de domingo por la noche en la cocina, como prácticamente cada día. El pequeño se acaba de tirar la sopa por encima y lo hemos tenido que cambiar entero; la HermanaMayor haciéndose de rogar para que se siente a la mesa (bastante habitual también). Música de fondo, hoy una lista llamada ‘Sin estrés’.



De repente durante la cena, no sé por qué, me pongo a analizar mentalmente a los que estamos en la mesa:

Primero el HermanoMenor, ese pillín, que aunque solo dice algunas palabras sueltas ya lo entiende todo, es un buen elemento… Me encanta cuando le dices que haga algo y le da vergüenza. Me encanta cuando le pides que te dé algo que le gusta mucho y te suelta un NO! (es la palabra que más domina). Me encanta cuando imita a su hermana en TODO lo que hace. Me encanta cuando le damos algo a él y nos señala a su hermana para que también le demos a ella. Me encanta cuando te mira al final del pasillo y sale corriendo para que lo persigas. Me encanta cuando le dices ‘vamos a la calle’ y coge cualquier cosa que tenga ruedas para llevárselo. Me encanta que se haga entender aunque no hable. Me encanta que me busque.

Le sigue la HermanaMayor, respondona, cuadriculada y listilla aunque inocente y buenaza, encandila a cualquiera… Me encanta poder mantener una conversación con ella. Me encanta que de repente empiece a hablar de algo que no tiene nada que ver con el momento. Me encanta que nos ‘dé lecciones’. Me encanta verla disfrutar en la piscina. Me encanta ver cómo se le ilumina la cara cuando le das una sorpresa. Me encanta lo mucho que quiere a la gente de su entorno. Me encanta lo mucho que quiere a su hermano. Me encanta bailar con ella. Me encanta leerle cuentos. Me encanta su expresividad.

Ya por último, la SuperMami, una mamá -cansada- agotada deseosa de tener un momento libre para ella sola pero que luego se puede sentir culpable mientras lo está disfrutando… Me encanta ver cómo quiere a sus hijos. Me encanta ser su cojín. Me encanta masajearle los pies. Me encanta que me moleste. Me duele encanta que me haga de esteticista. Me encanta la complicidad que tenemos. Me encanta que me llame al trabajo para... nada en especial. Me encanta preparar viajes con ella. Me encanta viajar con ella. Me encanta tener momentos con ella. Me encanta que sea la madre de mis hijos y a ellos también les encanta.
 

¿Sabéis de qué me di cuenta? 

Me encanta mi familia.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Bienvenidas

Ya está, ya he llegado.


Me encuentro frente a la puerta de casa, buscando la llave y ansioso por vivir uno de los mejores momentos del día: La bienvenida a casa de los más pequeños de la familia.

Da igual si estás cansado o si vienes agobiado, ellos siempre te reciben igual: Una amplia sonrisa y un abrazo de esos que te derriten el alma porque lo dan como si hiciera semanas que no te ven. Eso levanta el ánimo a cualquiera, al menos durante un rato (hasta que comiencen las batallas diarias…).

Situación similar se produce cuando voy a recogerlos al colegio; primero a la HermanaMayor y luego al pequeño; una al colegio, el otro a la guardería. El ritual con la grande siempre es el mismo: ponerse en la cola de la puerta de la clase, cuatro palabras de cortesía con algunos padres y echar una mirada furtiva por la ventana hacia la clase. Allí estará, con todos los bártulos preparados, esperando pacientemente a que la profesora le indique que ya puede salir. Y entonces, igual que al llegar a casa, me regala un paaaaaaapiiiii y un gran abrazo. Es un momento fantástico y efímero, y aún más intenso si mi presencia es inesperada…

Con el HermanoMenor en la guardería la cosa va diferente, aunque no es menos emocionante: primero me encanta ‘espiarlo’ sin que sepa que estoy ahí por una de las ventanas; es una manera de ver que se encuentra bien, que se lo pasa bien y está bien atendido. Luego voy a la clase y cuando me ve la cara se le ilumina con una gran sonrisa. De repente empieza a enseñarte cosas, a traer juguetes y a corretear por la clase… Es su manera de decir que está contento de que estés allí.

Para muchos será una tontería, pero para mi esos momentos no tienen precio y me encantaría poder disfrutarlos cada día. Lamentablemente no es así y creo que eso hace que aún sean más valiosos.
Y que duren para siempre...

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Sensaciones multiplicadas por...

Hoy he leído una noticia muy triste: Muere un bebé al caer por una ventana desde un sexto piso mientras lo cuidaban sus abuelos (noticia en lainformacion.com). Es una situación horrible, pero tengo claro que desde que soy padre estas noticias me afectan aún más de lo que podían hacerlo cuando no lo era.

No es la primera vez que tengo esta sensación. Por desgracia, las noticias en las que hay niños implicados no son pocas, y siempre acabo sintiendo lo mismo. 

No hace mucho, leí algo sobre un ahogo en una piscina de una casa de una urbanización, esta vez sí, por un descuido de los padres. No puedo entender cómo afrontarán esos padres ese puñetazo en la cara que les ha dado la vida; y no cuestiono si ha sido descuido o no. Si sabes que ha sido un descuido, creo que debe ser aún peor (si es que era posible).

La cabeza no para de darme vueltas cuando me entero de algo así. Además de la pérdida de una pequeña vida humana (por supuesto), me vienen a la cabeza cosas como las siguientes:

- Por favor, a esa familia se le ha destrozado la vida; alguien puede reponerse de algo así?

- Qué será de los abuelos que estaban con la nieta a partir de ahora? Pobre gente. Y no entro a valorar si ha sido un descuido u otra cosa; es una desgracia sí o sí.

- Y de los padres que habían dejado al bebé con los abuelos? Cómo encajas una noticia así? Imagino a los padres trabajando tranquilos y confiados (como es lógico) y que reciban una llamada... se me revuelve el estómago.

Cuando no tenía hijos, leía una noticia así y pensaba: Vaya putada! Ahora es totalmente diferente, no sé cómo expresarlo, es como si lo que sentía por aquel entonces se multiplicara por... ni lo sé.

Hace algunos meses leí algo sobre la niña del vestido rojo de la película La Lista de Schlinder. Vi la parte de la película en la que sale y tuve una sensación similar, y se trataba de una película (basado en hechos reales, claro).



Tener hijos me (nos, sé que a mi mujer también le pasa) ha hecho ser más sensible, más empático con ciertas situaciones y mucho más intolerante (si era posible) con cosas relacionadas con los más pequeños.

Siempre me han hecho gracia los niños, pero desde que hace algo más de tres años me convertí en padre intento tener mucho más tacto hacia ellos, ser más comprensivo y aprender todo lo que pueda sobre sus sentimientos para que sean tratados como se merecen.

Como cambia la perspectiva de la vida cuando tienes hijos...