martes, 16 de febrero de 2016

Micromachismos

No hace muchos días regresaba Salvados a la parrilla televisiva con un tema duro y polémico. Volvían con un tema enquistado en nuestra sociedad: el machismo y sus consecuencias (enlace). No nos engañemos, por mucho que lo intentemos esconder o sepamos que nosotros ‘no somos así’, hay algo que no funciona como es debido si se siguen produciendo agresiones de carácter machista.

El programa buscaba remover conciencias y poner de manifiesto que nuestra sociedad tiene un problema. Un problema serio. Un problema al que no se le ve una solución cercana.

Decir a alguien que es machista es ofensivo, es prácticamente un insulto. La mayoría de la sociedad tiene claro que, de una manera u otra, esas situaciones no se deben permitir y mucha gente lucha por cambiar las cosas. Hoy en día, tanto hombres como mujeres, se escandalizan cuando una mujer sufre violencia de género o cuando una mujer es discriminada en su trabajo ante determinados abusos. Sin embargo, hay algunas cosas que pasan desapercibidas, y es en lo que me voy a centrar en este post. Se trata de algo que todos -sin prácticamente excepción de ninguna clase- decimos o hacemos: los micromachismos. Os dejo algunos ejemplos:

“Qué guapa te ha puesto tu madre”

“Corres como una niña” 

“Pegas como una niña” 

“Lloras como una niña”

Cambiadores de bebés en baños de mujeres

"Hijo/sobrino/nieto, te voy a comprar un balón. Hija/sobrina/nieta, a ti unos patines"

Ir a comprar ropa de niños y la persona que atiende dirigirse exclusivamente a la mujer.

Muñecas para niñas, coches para niños

Cerveza sin alcohol para ella, Doble Malta para él... cuando es al revés.


Un ejemplo muy ilustrativo es el siguiente vídeo, en el que se enumeran 48 frases o comentarios que va a escuchar -muy posiblemente-  una mujer normal a lo largo de su vida...




Quién no ha dicho alguna de estas frases o no ha vivido alguna de estas situaciones? Mal que nos pese, me temo que nadie se libra. Es algo tan integrado en nuestra sociedad que la mayoría de las veces ni nos damos cuenta.

Para eliminar el machismo es necesario erradicar los micromachismos y esto se me antoja muy difícil porque la sociedad no está ‘por la labor’, básicamente porque ni se da cuenta de su existencia... se dan pasos muy tímidos y muchas veces pasan desapercibidos, incluso llegan a ser vistos con extrañeza cuando se hacen aflorar. 

El periódico digital ElDiario.es tiene una sección dedicada a este tema (enlace). En ella tienen un vídeo en el que escenifican varias situaciones cotidianas de una manera un tanto especial:




Como padres debemos ser impulsores de este cambio de tal forma que nuestros hijos e hijas crezcan sin prejuicios; no eduquemos a nuestros hijos en un ambiente sexista; esforcémonos por no hacer/decir micromachismos (y esto me parece bastante complicado) y pongamos el grito en el cielo cuando alguien de nuestro entorno lo haga; abramos los ojos a los que nos rodean. Muchas veces no saben ni que los tienen cerrados.
P.D.: También existe la versión masculina del vídeo con las 48 cosas que los hombres van a escuchar a lo largo de su vida. Os lo dejo a continuación:


miércoles, 10 de febrero de 2016

Bienvenidas

Ya está, ya he llegado.


Me encuentro frente a la puerta de casa, buscando la llave y ansioso por vivir uno de los mejores momentos del día: La bienvenida a casa de los más pequeños de la familia.

Da igual si estás cansado o si vienes agobiado, ellos siempre te reciben igual: Una amplia sonrisa y un abrazo de esos que te derriten el alma porque lo dan como si hiciera semanas que no te ven. Eso levanta el ánimo a cualquiera, al menos durante un rato (hasta que comiencen las batallas diarias…).

Situación similar se produce cuando voy a recogerlos al colegio; primero a la HermanaMayor y luego al pequeño; una al colegio, el otro a la guardería. El ritual con la grande siempre es el mismo: ponerse en la cola de la puerta de la clase, cuatro palabras de cortesía con algunos padres y echar una mirada furtiva por la ventana hacia la clase. Allí estará, con todos los bártulos preparados, esperando pacientemente a que la profesora le indique que ya puede salir. Y entonces, igual que al llegar a casa, me regala un paaaaaaapiiiii y un gran abrazo. Es un momento fantástico y efímero, y aún más intenso si mi presencia es inesperada…

Con el HermanoMenor en la guardería la cosa va diferente, aunque no es menos emocionante: primero me encanta ‘espiarlo’ sin que sepa que estoy ahí por una de las ventanas; es una manera de ver que se encuentra bien, que se lo pasa bien y está bien atendido. Luego voy a la clase y cuando me ve la cara se le ilumina con una gran sonrisa. De repente empieza a enseñarte cosas, a traer juguetes y a corretear por la clase… Es su manera de decir que está contento de que estés allí.

Para muchos será una tontería, pero para mi esos momentos no tienen precio y me encantaría poder disfrutarlos cada día. Lamentablemente no es así y creo que eso hace que aún sean más valiosos.
Y que duren para siempre...

jueves, 4 de febrero de 2016

Vivencias de padres: cacas

Cambiar cacas, muchas cacas: Esa es una de las cosas no muy agradables que lleva implícita la p(m)aternidad.


Reacciones a esta actividad hay para todos los gustos: están los que lo llevan más o menos bien (llevarlo del todo bien es imposible cuando se viven escenas horribles dignas de una película gore) y los que no pueden con ello (o quizás es falta de costumbre experiencia?).



Muchas veces ya no es cuestión de llevarlo mejor o peor; hay ocasiones en los que gestionar determinadas situaciones es algo asqueroso complicado… todo tu mundo se tambalea cuando oyes ese pedete líquido mientras el pequeño humanoide juega feliz sentado sobre sus posaderas. Justo en ese momento se te enciende la bombilla: ¿Cuánto hace que lleva ese pañal? Y el horror se empieza a dibujar en tu cara cuando te das cuenta que se lo has cambiado al levantarse por la mañana y han pasado ya demasiadas unas cuantas horas. Es ahí cuando por lo bajini vas diciendo ‘que no se le haya escapado, que no se le haya escapado…’


Toca actuar y enfrentarse a la cruda realidad: hay que mover ‘el paquete’ el bebé con la misma delicadeza con la que un ladrón de Ocean’s Eleven sustituiría una joya de incalculable valor por un paquete de la misma envergadura y peso sin que el sistema de seguridad del museo se entere. Muchas veces seremos afortunados y comprobaremos que como mucho ‘solo se ha manchado un poquito el body’, aunque también habrá otras en las que se verá un sospechoso color marronaceo subiendo por la espalda... Aún peor es cuando coges al pequeño, confiado porque aparentemente no ha pasado nada (no hay fugas visibles) e inmediatamente notas que tus manos tocan algo ‘más blando’ de lo que sería normal, por muy osito que sea el pequeño… Ya está, a partir de ahí está todo perdido, no hay nada que hacer. Lo mejor es ir directos a la bañera.


Por suerte, estas situaciones no son las más habituales. Las normales son aquellas en las que toca lidiar con una buena plasta, con su buena consistencia y su pestazo perfume característico. Todo ello luchando para que el pequeño no consiga cogerse sus partes embadurnadas, no se le manche la ropa que lleva puesta, no te manches tú y con la esperanza de que no quede ningún resto que luego pueda amargarte la satisfacción de haber conseguido superar esa dura prueba de padres…
Es curioso como la naturaleza humana de los padres nos adapta para poder soportar estas situaciones. Porque al final lo haces, y a otra cosa mariposa…
¿Cómo lleváis estas situaciones? ¿Os escaqueais?

miércoles, 27 de enero de 2016

5+1 cosas buenas (y otras no tanto) de ser padres

Ser padre te cambia la vida, está claro, y aquel que no lo sepa seguramente no esté preparado para serlo. Hay que ser muy ingenuo para pensar que vas a poder seguir llevando la misma vida que llevabas cuando no eras padre.

¿La cambia para bien? En algunas cosas sí y en otras no tanto. Ser padres da cosas buenas, pero también las quita.

¿Qué cosas buenas da? A continuación os dejo una lista con lo que -para mi- es lo mejor que da el ser padres:



  • El amor incondicional de tus hijos. Para mi esta es la principal razón; es algo que me sorprende cada día.
  • Los reencuentros: La alegría que irradia su cara cuando llegas a casa después del trabajo me derrite. 
  • Compartir descubrimientos: La oportunidad de ayudar a una personita a desarrollarse, a descubrir el mundo, las primeras veces de todo… Y también, por qué no, hacer actividades que nunca te habrías planteado.
  • Nuevas relaciones: Ser padre, te guste o no, hace que conozcas gente, ya sea en el cole, en el parque o en el sitio más insospechado. Puede que llegues a hacer muy buenos amigos.
  • Revivir experiencias: Volver a experimentar esas cosas que hacía años que no llevabas a cabo y volver a disfrutar con ellas como si fueras un niño.
  • Aprender: Al añadir un nuevo elemento a la ecuación de tu vida las cosas se ven desde otro punto de vista; esto permite aprender mucho!

Seguro que hay algunas más que ahora mismo se me escapan.

Por supuesto, como decimos en Catalunya, no todo van a ser ‘flors i violes’ (no todo va a ser maravilloso)... más bien al contrario. Muchas veces se tiene la sensación de que las cosas no tan buenas siempre están presentes o son las mayoritarias. Basándonos en nuestra experiencia personal, lo que nos ha quitado el ser padres lo podemos resumir en:


  • Tiempo: Vamos de culo. Todo el día. Cada día.
  • Momentos de pareja: Casi las 24 horas estamos ejerciendo de padres. Cuesta mucho encontrar momentos en los que volvamos a ser una pareja.
  • Sueño: Dormir una noche entera? Estás de coña, no?
  • Paciencia: Para que os sirva de referencia… la SuperMami pidió para Reyes un camión lleno de ella porque ya había agotado la que había acumulado durante toda su vida…
  • Momentos personales: Ducharte tranquilamente, espachurrarte en el sofá,hacer una maratón de series, tirarte horas y horas mirando internet sin que nadie te ‘interrumpa’, poder ir al gimnasio y no mirar el reloj, jugar en el ordenador (o con la consola). Todos estos momentos prácticamente han desaparecido.
  • Silencio: Si los niños están despiertos (y a veces cuando deberían estar durmiendo) el silencio brilla por su ausencia; y no sólo por los niños… a veces somos los padres que, yendo detrás de los pequeños, acabamos armando un escándalo considerable.

No están todas las que son pero sí son todas las que están. Ser padres es muy bonito pero es complicado. A pesar de las cosas no tan buenas y con el apoyo de las cosas buenas, con tesón y empeño seguiremos adelante. Seguro que en algunos años (años? En serio??) todo esto lo echaremos de menos… o no.


¿Echáis algo en falta en alguna de las dos listas que he hecho?

martes, 19 de enero de 2016

Colecho... ¿Bueno o malo?

 
¿Duerme con vosotros? No os lo vais a poder sacar de la cama nunca.
 
Esta frase no es extraña para aquellos padres que practicamos el colecho. En el post de hoy os voy a explicar un poco nuestra experiencia: con la HermanaMayor (ya más que pasada) y con el HermanoMenor (en pleno proceso).
 
Diferentes alternativas de colecho :P
 
 
Os puedo decir, basándome en nuestra propia experiencia, que la afirmación con la que empiezo el post no es cierta; practicamos el colecho con nuestra hija mayor (4 años) y ahora mismo, mientras escribo, duerme plácidamente en su habitación, en su cama, sola, y todo ello sin crisis ni traumas de por medio.
 
El otro día aparecía un artículo escrito (este) en el que explicaba por qué era mejor no hacer colecho y se armó un poco de revuelo en las redes sociales, al que me sumo yo con este post. Una de las razones que más llamaba la atención de ese artículo es que precisamente hay multitud de beneficios demostrados (tenéis ejemplos aquí) y hasta la UNICEF lo recomienda.
 
En casa siempre lo hemos practicado. Desde el primer día que somos padres. Y estamos vivos… cansados pero vivos. Al final, lo que importa realmente es que todos podamos descansar, y si para ello tenemos que dormir juntos, pues dormiremos juntos ¿Qué conseguimos dejando llorar a nuestro pequeño o forzándolo a que se tiene que quedar en su cama si no se siente seguro o necesita tener cerca a sus padres? Básicamente que él pasa un mal rato y que no descansa… ni nosotros.
 
¿Nos gusta practicar el colecho? No nos molesta, aunque es innegable que el hecho de que cada uno duerma en su cama es más cómodo. Cuando el HermanoMenor está con nosotros el que duerme a pierna suelta es él. Nosotros nos agarramos para no caernos de la cama apañamos a su alrededor (o debajo suyo). En cualquier caso tenemos claro que si quiere estar con nosotros es de lo más normal… ya irá durmiendo cada vez más en su cama, tal y como hizo la HermanaMayor en su día.
 
 
 
Así pues, aquellos que tengáis dudas en practicar el colecho no os preocupeis, que no pasa nada. Lo hemos vivido y sí que se pueden sacar de la cama!
 
P.D.: Ah, y no es para tanto lo que he comentado antes; si el pequeño no se despierta mientras está con nosotros no dormimos tan mal :P