viernes, 30 de mayo de 2014

Primer aniversario del Blog: Cambios a la vista!

Hoy, justo hace un año, publicaba el primer artículo de este humilde blog. Me había propuesto publicar de forma más o menos frecuente y parece que he cumplido el objetivo: La media sale a algo más de un artículo por semana, lo que no está nada mal :).

Varios días antes de empezar en esta aventura estuve dándole muchas vueltas al nombre que iba a ponerle al blog y, tras un intenso debate familiar (o no, porque al final la decisión la tomé yo), quedó Ya no soy un padre novato... o sí. Tras estos meses creo que la última parte del nombre del blog es la que tiene más de cierto: Siempre seré un padre novato, y cada vez lo tengo más claro.

Para afianzar más aún esta afirmación añadiré que... en septiembre volveremos a ser papás! De esta manera no queda ninguna duda: volveremos a ser unos nuevos padres novatos, aunque con algo de experiencia (que ya veremos si sirve de algo :P).

Para celebrar un poco el aniversario del blog, creo que voy a 'abusar' un poco de algún familiar para que me ayude a diseñar un logo y a cambiar un poco la estética del blog (lo dejaré a los profesionales)... ya veremos si hago algo con el nombre del blog o no, me lo tengo que seguir pensando.

Quiero agradecer a todos los que han visitado mis publicaciones porque es muy reconfortante ver que poco a poco vas llegando a más gente; también a todos aquellos que he conocido en este poquito tiempo que llevo por aquí: A los #papasblogueros, a las #mamasblogueras, a los muchos blogs de crianza que enseñan tanto, a los de fotografía que me inspiran a seguir avanzando en este complicado arte del que nunca se acaba de aprender y a los otros tantos blogs de viajes (tanto con niños como sin ellos) que me dan una envidia horrible por todos los sitios que visitan. Espero que sus relatos me ayuden cuando nosotros podamos visitarlos :P.

Sigo mirando hacia delante, siempre intentando ayudar en todo lo que pueda; de hecho, este blog nació para poder compartir mis experiencias en los temas que más me afectan y de esta forma, intentar aportar algo a aquellos que se puedan sentir en situaciones similares.

Un saludo a todos y todas!

Oscar.

martes, 20 de mayo de 2014

La odisea de la búsqueda de un colegio público en Terrassa

Bueno, por fin ha acabado la odisea de la búsqueda de un colegio para la pequeña. Parece mentira! Hace nada estábamos en un proceso parecido pero en la búsqueda de guarderías (y qué bien lo hicimos, que estamos encantados! :P).

Desde un principio nosotros hemos apostado por que nuestra hija tenga una educación en un centro público. Nuestros argumentos son variados, pero un resumen de ellos son los siguientes:

1. Nosotros dos venimos de centros de educación pública y no podemos tener queja.
2. Apostamos por apoyar la educación pública ahora que algunos parecen querer quitársela de encima.
3. Lo pagamos con nuestros impuestos!
4. Hoy en día, tampoco es ninguna garantía ir a la educación concertada para acabar 'bien formado'.


¿Cómo funciona el proceso en Terrassa (y diría que en toda Catalunya...)?

Terrassa, como bien sabréis, es una ciudad grande (según Wikipedia, 215.000 habitantes). Está dividida en 4 grandes áreas de influencia que abarcan toda la ciudad. En cada una de estas zonas hay tanto colegios públicos como concertados, de infantil, primaria y secundaria. A todas luces, cuatro zonas son muy pocas para una extensión tan grande de gente, no creéis?

Cada habitante pertenece a un área y, cuando escoge el centro al que le gustaría apuntar a su hijo o hija (ya sea público o concertado), recibe una puntuación en función de un baremo (creo que publicado por la Generalitat) dividido en:

- Hermanos escolarizados en el centro o en centros vinculados o padres que trabajen en él: 40 puntos

Proximidad al centro (no son acumulables):
- Domicilio Familiar en el área de influencia del centro: 30 puntos
- Dirección del lugar de trabajo en el área de influencia del centro: 20 puntos
- Domicilio Familiar en el municipio del centro pero no en el área de influencia: 10 puntos

- Personas beneficiarias de Renta Mínima de Inserción: 10 puntos
- Discapacidad de algún miembro de la familia igual o superior al 33%: 10 puntos.

Criterios complementarios:
- Familia numerosa o monoparental: 10 puntos
- Exalumnos del centro, 5 puntos
- Enfermedad crónica del sistema digestivo, endocrino o metabólico del alumno, incluido celíacos, 10 puntos.



Resumiendo todo lo anterior, si un niño o niña tiene hermanos en un centro, tiene la entrada asegurada en el mismo centro (lógicamente) porque va a tener muchos más puntos que los demás. Lo habitual es que se escojan centros del área de influencia del centro (30 puntos) y, en determinados casos, se complementan con algunos puntos más, que son los que 'facilitan' un poco más la entrada de ciertos colectivos. Yo puedo entender que una familia de pocos recursos o con discapacidades tenga prioridad para incorporarse al centro, de la misma forma que si es una familia numerosa o monoparental; lo que ya no me parece tan lógico es el tema de los exalumnos o de los que tienen algún problema digestivo: por qué este colectivo tiene más posibilidades de entrar que otro? No tiene mucho sentido, a mi parecer, que si los padres han ido a ese colegio hace 25 ó 30 años, esos niños o niñas tengan más privilegios que otros que no. Por otro lado, un celíaco no tiene ningún problema de salud grave y el único 'inconveniente' que tiene es el tema de la comida, pero no afecta para nada en el desarrollo educativo. Vería más lógico que se le diera una beca comedor o algún trato especial en este aspecto, pero no entiendo por qué en el educativo.

No obstante, no se tiene en cuenta la cercanía a un centro. Como he comentado antes, las zonas son grandísimas (en principio para evitar ghettos... pero la práctica ha demostrado que aún ha sido peor el remedio que la enfermedad), así que se puede dar el caso (fue nuestro caso, de hecho), que nos quedáramos fuera de dos colegios que teníamos cerca de casa, a 5 -10 minutos y que optáramos a algunos a 25, 30 ó 35 minutos caminando.

Época de nervios!

La aventura comienza haciendo las visitas a los centros educativos para ver sus instalaciones y sus planes educativos y continúa con la pre-inscripción, en la que, por orden de preferencia, se indican a qué centros se quiere optar. Aquí es donde comienzan los quebraderos de cabeza y las 'cuentas de la vieja'; si no te encuentras en el caso de estar en el grupo de cabeza (con más puntos por alguna causa diferencial), lo más normal es tener 30 puntos... y es ese grupo el que se acaba 'peleando' por aquellas plazas que han dejado libre los 'primeros de la lista'.

Cada preinscrito tiene un número único en el proceso asignado de forma aleatoria. El sorteo de las plazas restantes se hace mediante un número de desempate que publica la Generalitat de Catalunya (el mismo para toda Catalunya) y desde el que se comienza a contar las plazas. Nos quedamos fuera de nuestra primera elección por 5 ó 6... (es uno de los colegios más solicitados de toda la ciudad, se quedaron fuera más de 30 niños y niñas).



A partir de este momento no queda nada más que esperar a que salga la asignación de plazas definitivas para aquellos que no hayan entrado en la primera opción de la preinscripción; en el área de influencia a la que pertenecemos no es fácil entrar en ninguna de los centros educativos ya que la mayoría 'van a sorteo' para aquellos que escogen un colegio en primera opción, así que las siguientes opciones prácticamente se descartan y los niños y niñas que no entran en ninguna de los solicitados, acaban asignados a uno que tenga plazas libres, sea de donde sea (nosotros hemos estado cerca de acabar en un colegio a más de 35 minutos caminando). La teoría dice que se tienen en cuenta las demás opciones, pero si todas están llenas...


Al final todo ha acabado bastante bien!

Hoy este proceso ha acabado y afortunadamente hemos entrado en el centro que pusimos de segunda opción; en realidad fue el que más nos gustó, pero no lo pusimos primero porque estaba algo lejos de donde vivimos y nos decantamos por uno más cercano (y que era el segundo que más nos gustaba). Si no nos hubiera parecido bien la asignación, ahora se abre un periodo de reclamaciones, aunque por suerte no nos tenemos que ver en esa tesitura... 

No creo que sea fácil gestionar un tema así en una ciudad tan grande, pero lo que sí que tengo claro es que se puede mejorar mucho, haciendo las zonas más pequeñas, dando prioridad a la cercanía de los centros, siendo más lógicos en la asignación de puntuación y evitando la formación de ghettos de inmigración, que no favorecen a nadie...

lunes, 28 de abril de 2014

El comportamiento ligado a la educación

Desde hace tiempo observo (o escucho cuando me explican) cómo se comportan muchos niños. Posteriormente, lo que hago es intentar analizar cómo se comportan los padres (si los conozco) con ellos y cómo reaccionan a determinadas pruebas que los pequeños genios que intentamos educar parecen ponernos a cada momento.

De toda esta observación llego a la conclusión de que, a pesar de que un niño/a pueda ser movido/a, la manera de educar de los progenitores hacia ellos influyen mucho en el comportamiento que luego tienen los pequeños. Y ojo, que no estoy diciendo que se hagan mal las cosas ni mucho menos, pero al final los niños aprenden de lo que ven...

Muchas veces escucho comentarios (o lo veo con mis propios ojos) de cómo evitar que los pequeños hagan ciertas cosas, ya sea prohibiéndolas o con 'medidas de seguridad' que lo único que pretenden es facilitar la vida a los padres y poder estar más tranquilos. Yo soy de los que piensan que a los niños hay que dejarles experimentar lo máximo posible... por supuesto, con control y con una supervisión constante. 

Por poner un ejemplo, soy de los que piensan que no hay que poner topes para que no se puedan abrir los cajones: Tras comprobar un adulto que no hay nada potencialmente peligroso en ellos hay que dejarlos que los revuelvan, saquen todo el contenido, exploren y sacien su curiosidad. A veces es mucho más efectivo gestionar así estos tipos de situaciones que prohibiendo tajantemente o sin argumentación; o es que no nos pasa a nosotros mismos cuando nos dicen 'no mires ahí', 'no toques eso', que aún nos entran más ganas de hacerlo? Por propia experiencia os puedo asegurar que mi hija, a las pocas veces de abrir el mismo cajón y encontrar siempre lo mismo, ya no les hace ni caso... todo ello, evitando prohibiciones, gritos y malos rollos; simplemente hemos dejado que ella explore y valore si lo que hay allí le resulta interesante (y acaba siendo que no la mayoría de las veces :P).

Por lo que veo y/o me explican, creo que a padres menos tolerantes, hijos más rebeldes. Esto no está demostrado científicamente y es una opinión totalmente subjetiva, pero según mi experiencia personal, es mucha casualidad que la mayoría de los niños más movidos son aquellos en los que los padres son más rectos, poco flexibles y con poca paciencia... Sé que es muy fácil decir que hay que mantener la calma (a mi me cuesta bastante menos mantenerla que a mucha otra gente), pero pienso que es un factor importantísimo para que todas estas situaciones acaben finalizando a nuestro favor y, lo que para mi es más importante, sin gritos, malos rollos ni discusiones.

¿Por qué no dejarles que tengan sus propias frustraciones? En nuestra sociedad, actualmente tendemos en muchos casos, a sobreproteger. Es muy importante que los niños se frustren (sin que sea traumático, por supuesto) y que vean que no pueden conseguir todo lo que quieren. No tiene sentido, por ejemplo, que tras decir NO a una solicitud de nuestro pequeño o pequeña (no puedes subir ahí) y habiendo generado una pequeña guerra, acabemos cediendo porque nos está liando un espectáculo; de esta forma el niño o niña sabrá que si llega a esa situación acabará ganando... en cambio, es muy probable que si, tras varios espectáculos (que si, son algo difíciles de gestionar en lugares públicos) no consiguen lo que quieren, opten por cambiar de estrategia (o al menos de bajar un  poco los humos...).

De la misma forma que enseñamos a nuestros pequeños a comer solos, a vestirse y a muchas otras cosas, hay que enseñarles a gestionar estas situaciones y a controlar su comportamiento; o es que, ¿los castigamos por no saber comer en lugar de enseñarlos? Siguiendo con esa analogía, no es muy lógico hacerlo cuando no saben comportarse y hay que enseñarles; para mi el castigo, por llamarlo de alguna forma, debe ser la última opción y, además, no debe ser muy habitual (si lo hacemos siempre, al final pierde su efectividad).

Por supuesto, todo esto es una reflexión personal y es posible que mucha gente no esté de acuerdo conmigo, pero es mi forma de ver cómo debe ser la educación de mis hijos y es como intentamos, junto a mi pareja, llevarla a cabo... aunque muchas veces sea difícil!

sábado, 29 de marzo de 2014

Regalito de Kinder Chocolate

Hoy la gente de Ferrero me ha enviado un regalito...





Han comenzado una campaña de fomento de actividades extraescolares regalando actividades cuando se consumen las tabletas Kinder Chocolate.

Por el momento, en mi ciudad no hay mucho donde elegir (además de que la niña es pequeña aún para poder acceder a estas cosas), pero hay muchas otras actividades en muchos sitios!



De momento... a disfrutar con las tabletas :)

Más info en www.acivateconkinderchocolate.es

martes, 17 de diciembre de 2013

Operación Pañal: Nuestra aventura para eliminar el pañal...

La pasada semana, tras varios días de observación creímos conveniente hablar con la educadora de la pequeña y comentarle la posibilidad de dar el paso y quitar el pañal en no mucho tiempo. Las situaciones en las que nos basamos para acabar tomando esta decisión fueron las siguientes:

- Colocación del orinal en el lavabo para que se familiarizara con su presencia (al principio solo se sentaba a darle al botón con la musiquita que lleva).



- Ponerla a hacer pipi siempre antes del baño y reforzándola positivamente si conseguía el éxito en su misión (al principio era muy poco habitual que lo hiciera, los últimos días siempre lo hacía).

- Hablarle del tema y que ella comenzara a darse cuenta de cuándo estaba haciéndose pipí en el pañal, y sugiriéndole ir al váter siempre que lo dijera.

- Comenzar a ponerla al levantarse (y de vez en cuando al acostarse también) en el orinal y continuar con el refuerzo positivo.

Dicho y hecho; la educadora también había observado el interés por el váter y el hacer pipí y comenzó a ponerla también cuando le sugería que tenía ganas, así que, el 14 de diciembre sería el día D! Teníamos claro que iba a ser complicado (aunque teníamos la esperanza que no lo fuera :P) y que lo mejor en ese fin de semana era salir poco de casa, así que no hicimos -demasiados- planes.

Como en tantas otras cuestiones relacionadas con la educación infantil nos comenzamos a encontrar con ciertas opiniones llamémosles curiosas: Que si estábamos locos en hacerlo ahora, que en verano era mejor, que para nosotros -los adultos- es mejor hacerlo en tal época (vacaciones, etc). Cosas, a nuestro parecer, bastante fácilmente rebatibles (aunque haya gente que no lo acepte):

Es mejor hacerlo en verano: La gente argumenta que claro, con el frío que hace, cómo va a ir la niña meada o la vas a cambiar en la calle si se hace pis? Los primeros días es recomendable no salir mucho de casa (nosotros no lo cumplimos, jaja), por lo que el tiempo exterior tampoco importa demasiado; Cuando se hacen pis, creo que lo primero que se hace es cambiarles la ropa, así que no van a pillar ninguna galipandria por esta causa y, si se mea en la calle, pues te cobijas en algún sitio y se cambia... El único pequeño inconveniente que tiene NO hacerlo en verano es el tema de la ropa, que tarda más en secarse (la calefacción nos ha ayudado mucho!)

Nosotros hemos pensado en hacerlo <cuando_sea>: Por una causa o por otra, muchas veces los padres optamos por buscar nuestra comodidad para realizar ciertas acciones, así que es posible que nos vaya mejor hacerlo en algún momento en concreto... Los adultos no podemos decidir cuándo quitar el pañal, son ellos y ellas los que deben indicarnos, mediante determinados comportamientos, que ya están preparados para dar el paso. 

Finalmente llegó el día... 14 de diciembre, antes de las 09.00:

Como habíamos hecho los últimos días, nada más levantarse la llevamos a su orinal e hizo su pipí mañanero sin problemas... tras esto, quitamos el pañal!


Nuestro optimismo duró apenas 20 minutos: Primer pipí encima. No pasa nada, hay que hacer refuerzo positivo y quitarle importancia a la situación, aunque explicándoles que tienen que avisar para que no pase de nuevo (a su altura mejor que siendo unos gigantes para ellos como somos y con voz tranquilizadora).

A los pocos minutos ya se había vuelto a mojar y la situación no fue a mejor; los nervios comenzaron a aparecer en el entorno familiar al ver que no mejorábamos y al final la pequeña ya no quería ir a hacer pipí e incluso lloraba cuando se le planteaba el ir a hacerlo; mal camino! Esto, a su vez, generaba más tensión que transmitíamos a la enana y entramos en un círculo vicioso complicado. Lo cierto es que no debe ser nada agradable que tus padres estén a cada momento diciéndote de ir a hacer pipí, cuando nunca te has tenido que preocupar de ello e interrumpiendo tus momentos de juego o de ver unos de tus dibujos preferidos. Es lógico que deje de interesarle el tema y de parecerle 'curioso'. No solo hubo escapes de pipí, claro... hubo uno de caquita que pudimos acabarlo en el orinal y que dio algo de moral (tampoco mucho, no nos engañemos).

Todo se relajó cuando se fue a hacer la siesta... ella desconectó y nosotros también; esto era agotador y se nos pasaron por la cabeza algunas preguntas: La hemos cagado? A ver si no estaba preparada... Pero no había que desfallecer; no debe ser nada fácil para ellos, es un proceso que hay que pasar...

Tras dormir no quiso ir al váter; a veces pasa (supongo que a más de uno le pasará) que uno se levanta de la siesta algo 'cruzado'... pues si encima te empiezan a tocar la moral para que vayas a hacer pipí de forma insistente, lo más probable es que te enfades. Y así fue, se enfadó, se sentó en el suelo y... se meó.

A media tarde cambiamos la estrategia: y si recompensábamos el ir a hacer pipí con, por ejemplo, un lacasito? Parece que funcionó y conseguimos que hiciera dos pipís en el váter (ya no en el suyo, si no en el grande...). El lavabo parecía una fiesta de una discoteca ibicenca en pleno esplendor de los saltos de alegría que dábamos (en parte nos relajaba a los adultos y reforzábamos su acción). Esto no fue la panacea, por supuesto. Al rato ya no era tan interesante y se volvió a hacer algún pipí encima, pero al menos habíamos conseguido que aceptara ir al váter (el grande, en el pequeño ya no se ha vuelto a sentar) y que esto no fuera un trauma, aunque nos volviéramos sin resultados satisfactorios.

No os voy a engañar, estábamos deseando que se fuera a dormir para desconectar un poco del tema... Acabamos derrotados, y prácticamente no habíamos salido de casa (salimos a despejarnos un poco por separado). No pudimos ni ver un capítulo de una serie, jajaja. Caímos rendidos.


Día 2 (15 de Diciembre):

Comenzamos el día, más o menos a la misma hora que el día anterior pero con un:

"Mama, nem a fer pipí al vàter!" (Mamá, vamos a hacer un pipí en el váter) a pleno pulmón. 

Decidimos que, para todos, sería mejor salir a que nos diera el aire, así que nos fuimos a la piscina (donde la pequeña disfruta como una loca), no sin antes coger varios pares de pantalones y recambios de ropa interior... y de hacer varios pipís en el váter (esta vez sí, y justo antes de irnos también).

La cosa no pintaba mal: habíamos conseguido que hiciera pipí siempre que la habíamos puesto en el váter (seguíamos con las recompensas), aunque fuera poquito.

En la piscina todo fue bien y en los vestuarios hizo dos pipís en el váter mientras se cambiaba (y vete tú a saber cuántos en el agua o en la ducha, porque traga mucha agua, jajaja), así que de momento seguíamos 'secos'... y así llegamos a casa y se fue a dormir, seca y con éxito absoluto de pipís. Todos estábamos muy contentos. 

Tras la siesta volvió a hacer pipí y al final tuvimos una fuga de caquita... por supuesto, no le dimos más importancia y la limpiamos en la ducha; creo que le supo peor a la pequeña que a nosotros: se quedó súper parada y con la cara algo descompuesta pidiendo que la fuéramos a limpiar a la ducha. Por suerte esto había pasado en casa... en poco rato volvíamos a salir; esta vez, a un concierto que teníamos previsto de hacía un par de meses. Arriesgado? Sí, pero había que tirarse a la piscina; además, en parte íbamos a ese concierto por la enana, que le gusta mucho el grupo y nos lo pide a todas horas (se llaman Blaumut, aquí tenéis su cuenta de Youtube oficial).

Volvíamos a ir cargados de mudas, tanto interior como exterior y conseguimos ir a tomar algo, al concierto y a cenar sin que tuviéramos ningún percance. Y el concierto fue genial!

Día 3 (16 de Diciembre)

El día en la escuela infantil lo ha pasado mejor de lo que nos esperábamos... 'solo' 2 pipís y ninguna 'popó' (eso indirectamente quería decir que el premio lo tendríamos en casa, muy posiblemente). En casa hemos tenido algún pequeño escape, aunque para compensar hemos hecho caquita en el váter :).

Esto está claro que es un proceso y que llevará unos días, así que lo mejor es tomárselo con paciencia...

Para acabar me gustaría dejar algunos consejos que he conseguido con nuestra 'experiencia':

- Hay que ser muy fuerte mentalmente hablando e intentar no perder los nervios (cuesta mucho!)
- Intentar mantener la calma en casa lo máximo posible para no aumentar la tensión existente y que creo inevitable.
- Intentar siempre ser positivo!
- Tener en cuenta que es un cambio muy brusco para ellos y ellas también...
- Disponer de varias tácticas para cambiar el enfoque si algo no acaba de funcionar, o deja de hacerlo (a nosotros nos ha funcionado el tema de recompensas, por ejemplo).
- Parece que hacer estas cosas juntos ayuda a que cojan más confianza, supongo que por el tema de la imitación.

Y finalmente los más importantes para mi:

- Dejarse de mitos y pensamientos anticuados e ilógicos (épocas para quitar el pañal?).
- Esperar a que el pequeño o la pequeña estén preparados física y mentalmente (no cuando a nosotros nos vaya mejor).

A por todas!